Yo doy testimonio de que gracias a mi fe en Dios, en su hijo el Señor Jesucristo y en su palabra escrita en la Biblia, logré hacer lo que muestro en esta página.
Los que recibimos el llamado de Dios somos justificados y hechos conformes a la imagen de su hijo (romanos 8:29 y 30), y sabemos que vamos a ser resucitados a una vida eterna y no hay ninguna condenación (romanos 8:1) y nada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro; como está escrito en romanos 8:37 al 39. Él es Rey de reyes y Señor de señores y los que estamos con él somos llamados elegidos y fieles.
La palabra de Dios nos invita a creer y ser bautizados (Marcos 16:16).
Dios nos restaura y nunca más se recuerda de nuestros pecados.
La palabra de Dios nos invita a creer y ser bautizados (Marcos 16:16).
Dios nos restaura y nunca más se recuerda de nuestros pecados.
Toda la escritura de la Biblia es inspirada por Dios, y útil para enseñar (2 Timoteo 3:16) y fue entregada a sus profetas mediante revelación de Dios, además contiene las declaraciones de Jesús escritas por sus apóstoles en el nuevo testamento.
Los diez mandamientos o ley entregada por Dios a Moisés se encuentra en Éxodo 20:3 al 17 y en Deuteronomio 5:7 al 21. El Señor Jesucristo no vino a abrogar la ley sino para cumplir (Mateo 5:17 al 19). De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
Dios es de los judíos y gentiles (cristianos) (romanos 3:29). Por la fe que confirmamos la ley (romanos 3:31)
Estamos bajo la gracia del Señor Jesucristo, pero debemos evitar el pecado (romanos 6:15) Lo único que nos da libertad es en cuanto al día de reposo (para hacer obras de bien y trabajar en caso de verdadera necesidad, colosenses 2:16 y Mateo12:1 al 13) y la única imagen que podría aceptarse es la del Señor Jesucristo (colosenses 1:15). Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo (1 Juan 2:1).
Además dice el Señor en las escrituras, si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
De todo esto doy gracias a Dios.
Iván Marambio Ferretto
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